Cambia tus hábitos alimenticios
No se trata solamente de qué comes, sino también de cuando comes y cómo comes. tus hábitos alimenticios juegan un rol muy importante en la forma en que tu cuerpo consume y quema las grasas.
Come 5-6 pequeñas comidas por día
En vez de comer tres o cuatro comidas por día, opta por consumir cinco comidas más pequeñas en cantidad. Puedes, como premio, terminar el día con un pequeño postre bajo en calorías.
También debes tratar de desayunar dentro de la primer hora de que te has levantado. Porque como tu metabolismo se ha aletargado por las horas de sueño, el desayuno será el puntapie inicial para que vuelva a ponerse en marcha.
Mucha gente piensa que es bueno obviar el desayuno, ya que consideran que es una comida menos en el día, y por ende, menos grasas y calorías consumidas. Pero si te saltas tu desayuno, empezarás a tener mucha hambre y tu metabolismo se ralentizará aún más; aparte, cuando te sientes a comer, comerás más de lo debido.
Comiendo varias comidas pequeñas y frecuentes durante todo el día no sentirás hambre. Y si comes fibras y proteínas, y además bebes abundante agua, no sentirás hambre por largos períodos de tiempo y no tendrás la necesidad de comer tonterías a cada momento.
La siguiente es una tabla orientativa sobre como distribuir las comidas a lo largo del día:
| 7 a.m. | Desayuno |
| 10 a.m. | Comida ligera |
| 12 a.m | Almuerzo |
| 4 p.m. | Merienda |
| 7 p.m. | Cena con postre |
Comer más aumenta tu metabolismo
Suena extraño, pero es cierto. El proceso de descomposición de alimentos quemma calorías. Así que si comes varias veces al día, quemarás más grasas gracias a la digestión.
Ahora bien, esto no significa comer más y más "malas comidas" (altas en grasas y calorías). Comer más significa aumentar el consumo de alimentos ricos en fibras y proteínas, en pequeñas cantidades repartidas a lo largo de todo el día.
En la página Comidas que queman grasas aprenderás más sobre los tipos de comida que pueden ayudarte a quemar grasas.
Deja de comer 3 horas antes de acostarte a dormir
Probablemente has visto la sugerencia de que tu última comida sea alrededor de las 7 de la tarde. Eso es así porque se supone que te irías a dormir entre las 9 y 10 de la noche.
Pero si en cambio vas a dormir más tarde, te parecerá una locura que tu última comida sea a las 7 de la tarde si no vas a acostarte hasta entreada la madrugada.
Generalmente, la regla es no comer nada las tres horas previas a tu hora de dormir. Así que, por ejemplo, si tu horario de dormir es la 1 de la madrugada, no deberías comer nada después de las 10 de la noche.
La rzón por la que no debes comer por la noche es porque posiblemente los alimentos no se digieran correctamente. Lo que puede ocacionarte malestares al otro día por la mañana, como calambres estomacales, por ejemplo.
Algunas personas que se quejan por la hinchazón en esus estómagos, no saben que en realidad se debe a la comida mal digerida que han consumido la noche anterior, justo antes de ir a dormir. Evitarlo es simple: deja de comer tres horas antes de ir a la cama.
Comer por la noche también fuerza a su cuerpo a gastar sus energías en realizar la digestión. Una de las grandes funciones del sueño es recuperar las energías gastadas durante el día, y mientras su cuerpo este lo más relajado posible a la hora de dormir, mejor te levantarás al día siguiente.
Pero, como siempre, a veces es necesario hacerle trampa a la dienta. Llegado el caso en que necesites comer algo por la noche, luego de tu cena, intenta que se trate de algo sano y saludable, como una fruta freca o un yogur.
Deja de lado la angustia oral
Esto es probablemente más facil decirlo que hacerlo. Si estás estresado, deprimido, o careces del apoyo de amigos, familiares o seres queridos, es muy probable que termines comiendo por angustia.
Este hábito es muy dañino para la salud porque implica comer entre comidas y cuando ni siquiera tienes hambre. Hasta algunas veces puedes pensar que realmente tienes hambre, cuando en realidad la soledad y la tristeza te pueden estar empujando a llenar un vacío en tu vida con comida.
Además, el estres y la depresión producen un aumento en la producción de la hormona cortisol, lo que puede añadir más grasa a tu panza.
Si este es tu problema, es muy importante para ti que busques la ayuda de un profesional, o que lo hables con tu familia, amigos o algún grupo de apoyo de una iglesia.
Reduce el consumo de sodio
El sodio puede causarte mucha hinchazón abdominal y puede hacer que tu panza luzca mucho más flácida de lo que realmente es.
Generalmente, la mayoría de las personas asocian el sodio con los alimentos salados. Esto puede llegar a ser engañoso porque el sodio está presente en todo tipo de comidas. Los fabricantes de comidas utilizan toneladas de sodio para conservar los alimentos.
Casi todos los alimentos enlatados, las comidas pre-cocidas y las sopas instantáneas poseen una alta cantidad de sodio. Lo mejor es leer las etiquetas de los productos, para ver la cantidad de sodio en ellas. Podrías sorprenderte: ¡algunos de estos alimentos tienen hasta el doble de la ingesta diaria de sodio!
Las pequeñas cosas que suman
Al comenzar una dieta, presta atención al tipo de bebida que consumes o al aderezo que utilizas para tus ensaladas. Prestale atención a las pequeñas cosas, porque al fnal, suman.
Todas estas cosas, por pequeñas que sean, suman y pueden impedirte que bajes de peso. Si quieres saber más, puedes leer este artículo al respecto.
Analiza tus hábitos
Ahora es el momento en que debes pensar en tu alimentación. ¿Desayunas cada mañana dentro de la primer hora de que te lvantas? ¿Comes entre comidas? En caso afirmativo, ¿qué tipos de alimentos?
Si tienes la necesidad de comer entre comidas, opta por alimentos más saludables como frutas y verduras.
Ahora es el momento para que evalúes tus propios hábitos y decidas dónde y qué necesitas mejorar. Si deseas tener un vientre plano y tonificiado, una de las claves es mantener una dieta saludable de forma regular.
